sábado, 21 de mayo de 2011

La convivencia solo se da con justicia y equidad en la legislación...

Equidad e Igualdad y Unidad y pluralidad



Valorar la convivencia requiere trascender de cualquier simplificación de su significado para que la Democracia sea fortalecida con el concurso de los contenidos divergentes del conjunto de individualidades y colectivos que de forma consistente tiene visiones, objetivos y metas particulares de actuación, pero que defectiblemente deben estar inmersos en el marco constitucional vigente.
Apreciar la diversidad y apreciarla como fundamento de la Convivencia con Dignidad, Equidad, Justicia y Responsabilidad Social son fundamentales para comprender que todo ser Humano tiene sus propias convicciones y está en él la capacidad de aceptar que los demás tengan así mismo particulares formas de comprensión de la sociedad. Es allí donde la Democracia como un valor en sí mismo legisla sobre las particulares visiones para que todos estén en capacidad de gozar de deberes y derechos sin vulnerar los de su conciudadano.

El real ejercicio de la Democracia, y la sabiduría del verdadero gobernante demócrata es ejercer la Democracia con tolerancia, inclusión y respeto por los criterios divergentes. Lo contraria será otra cosa, menos Democracia.

La convivencia solo se da con justicia y equidad en la legislación, en la aplicación de la ley y en el ejercicio de los poderes públicos.

La convivencia exige un sistema democrático libre de discriminación y la exclusión del ciudadano ejercidas por sectores políticos fundados en el totalitarismo, autoritarismo u otro ejercicio de fanatismo y gobierno personalista que pueden conducir a la Sociedad Civil a la hostilidad, frustración y a las prebendas del asistencialismo del Estado.
Convivir no es solo compartir normas y conductas constitucionales. Convivir es aceptar la diversidad y divergía de visiones del hombre como Ser Biosiciosocial y su cosmovisión de la sociedad. Convivir es el compromiso solidario con el respeto de los derechos humanos, la tolerancia y las libertades fundamentales de todos, sin distinciones.

Para lograr la convivencia se requiere que la sociedad civil sea conformada por individualidades y colectivos con alto criterio y respeto profundo por la Dignidad. Con ciudadanos que no estén doblegados en su dignidad ante gobierno alguno, Ciudadanos capaces de apreciar el valor de las diferencias de entre seres humanos y capaces de evitar los conflictos o de resolverlos por medios no violentos o utilizando de forma fraudulenta el ejercicio de la fuerza militar o la corrupción de los sistemas de justicia y legislativo.
Es importante establecer la diferenciación necesaria entre Equidad e igualdad. La igualdad es relativa a disposiciones ideológicas que bien pueden tergiversar o no la disposición que tiene una persona de ser igual, pero necesariamente no recibir el mismo trato o privilegio. Podemos ser iguales pero necesariamente no participar en igualdad de condiciones o de esfuerzo en la construcción de bienestar social. Es allí donde la equidad le imprime la ética social a la Igualdad y la supera en tanto que obliga a considerar las diferencias entre individuos y grupos, pero ha otorgarle a cada quien lo que en Justicia debe recibir como retribución a su participación en la producción del bienestar social.

La sociedad se hace Justa, cuando aplica la Equidad como principio ético en las relaciones sociales. Aplicar la equidad como principio rector de la democracia, obliga que el trabajador comprenda que la esencia del Trabajo socialmente necesario es lo que garantiza la equidad y justicia social. Jhu, un concepto que difícilmente aparece en los largos y personalistas discursos de los “lideres” del Estado Socialista Latinoamericano.

De seguro, es la noción del trabajo socialmente necesario lo que conduce al objetivo de la sociedad equitativa, la cual exige restablecer y aplicar la justa (Justicia Social) proporción de la distribución de la propiedad social.

No es el estado socialista asistencialista y clientelar del capitalismo de estado socialista, No, nos referimos a la equidad social que exige aplicar criterios de justicia y responsabilidad social, que permiten comprender que la sociedad justa se funda en el trabajo socialmente necesario, en la participación social bajo el criterio de la comunidad de intereses orientados al bien común. No es la beca o la dadiva al “pueblo necesitado de la asistencia”, No, nos negamos a esa sociedad de la dadiva y el voto.

Es la equidad considerada socialmente aceptable y funcional en pro del normal desarrollo y el equilibrio social.

Es la equidad y la justicia de merito. Es darle a cada quien lo que cada quien hace, en base a la esencia que la socialmente diferenciación social da la concordancia con el aporte que ha realizado el individuo/colectivo para la sociedad.
La convivencia implica dos términos bien importantes como son Unión y pluralidad. Si de seguro que es así, ya Aristóteles lo comento, en tanto que refería que todo ciudadano necesita de otros ciudadanos para formar una comunidad de intereses. Si leyó bien, una comunidad de interés de personas que no podrán vivir solos en un determinado espacio geográfico y de tiempo.


El hombre es gregario por naturaleza, vivimos en manadas y cultivamos relaciones interpersonales de forma intencional para vivir con los de nuestra especie

Se comprende, entonces, que la tendencia a convivir, tendencia natural, propia de la naturaleza humana, es un factor de la formación de la conciencia social. Es fundamental del Ser en su dinámica biopsiccosocial la coexistencia en grupos regulados por normas legitimadas y compartidas para el interés general, que se antepone al interés individual. No es que el interés general deroga toda aspiración o apetencia individual, es la necesidad del razonamiento lógico que lleva al Ser a constituirse en ciudadano para convivir en un mundo que le reclama compartir esfuerzo para lograr la vida armónica. Es claro el hombre no puede sobrevivir por sí solo, requiere el concurso y el esfuerzo de su semejante para coexistir.

La convivencia es la realización de la vida de relaciones sociales y la disposición humana de compartir conocimientos, hábitos, actitudes, emociones, sentimientos, deseos y necesidades, que por sí solo carecerían de importancia dentro del concepto de vida, sea cualquiera el paradigma de la humanidad en la cual se situé el observador. De allí que convivir es la integración de interés que funda la noción de comunidad, y es en esta noción donde la existencia humana cobra la plenitud del desarrollo humano.


viernes, 13 de mayo de 2011

La Bikina

Perfida Democracia.



El desarrollo del concepto de Democracia cobra contenido particular en cada especificidad latinoamericana, en cada escenario de conformación del ideario nacional que haga fuerte la convivencia en torno a un proyecto político y socioeconómico, que si bien no aglutine a la totalidad de la población, no genere confrontaciones como para debilitar la unidad nacional. No es ser simplista o ingenuo, las consignas retrogradas que contenían separaciones a muerte a lo interno del país, quedaron atrás, ante el espectacular derrumbe del muro de Berlín y todo el acoso de actores políticos confabulados contra sus naciones para gobernar en torno a las carencias de las comunidades y la apropiación prolongada del poder.

Es en ese escenario donde la pérfida democracia cobra vigencia en tanto que la naturaleza de la gobernabilidad democrática va más allá del acto electoral. Es comprender la democracia como un escenario dialectico, de confrontación y divergencia dentro de un marco cívico y de convivencia.

¿Qué gobierno, de que país es puramente Capitalista o Socialista?¿Cual debilidad de teoría y método? para la divergencia irreconciliable en los ciudadanos y escusa para que gobernantes se junten y dividan en interminables asambleas y conferencias llenas de fotos, poses, excelentes hoteles y vehículos, amigos entrañables u odios renacidos.

Nadie reniega de la Democracia, pero como cuesta ajustarse a los principios ineludibles de Equidad y Justicia. Aquí hago un paréntesis para invitar al lector a visitar el blog ideologiayculturas.blogspot.com, en tanto instancia de reflexión inicial de los contenidos expresados en este documento de estudio Estado y legitimidad. Un punto de vista hacia el eslabón de la Pérfida Democracia.

La Pérfida Democracia no es una entelequia para construir o destruir sobre sus valores e ideario nacional que debe estar por encima de modelos o teoría que si bien justifican el requebramiento del viejo y conformación del nuevo Bloque Histórico, dentro de la instauración paulatina de los nuevos valores sobre los anteriores.

Cuan cierto es esta aproximación grosera a los postulaos de Antonio Gramsci, en tanto que la instauración y derrumbamiento si bien son choques violentos, también es cierto que el ideario nacional se mantiene en tanto ciudadanos que se reconocen parte del ordenamiento cívico que debería ir más allá de las declarativas divisionistas de quienes se reconocen como pueblo.

El elemento a destruir en el Capitalismo es al capital y la ideología individualista que lo sustenta. El gran capital internacional está más allá de pueblo o clase media o pitiyanqui, es ideología que “desparrama” la conciencia y convierte al Ser en sujeto de dominación cruda e injusta.

El Socialismo como método de praxis sociocultural liberador, apuesta a la Dignidad humana, la justicia y la equidad. Así sin medias tintas o prácticas repetitivas del abuso impositivo capitalista abusador y dominante. (ideologiayculturas.logspot.com, 6/09/09) Es la antítesis del capitalismo de allí que su instauración deberá estar signada por el fortalecimiento del civismo, la convivencia y derrumbamiento de las formas capitalistas de producción. Complicado he.

Es complicado en tanto se comprenda que la convivencia democrática es definidos por aspectos históricos, socioculturales, étnicos, entre otros de carácter material y espirituales integrados por proyecto nacional en relación al civismo y gobernabilidad y democrática.

Es un aprendizaje que incluye para muchos teóricos de América Latina, entre los que se citan José Vicente Carrasquero, Carlos Iñurrategui, María Lourdes Escuder, la formación de la conciencia social desde la familia y la escuela como formadoras de un Ser Integral.

La calidad del civismo y convivencia en democracia es una condición indispensable para la formulación del ideario nacional y la constitución del concepto de Desarrollo integral y sustentable que se desee asumir en correspondencia con la equidad e igualdad a través de instituciones y mecanismos legitimados en la gobernabilidad. En este sentido, se puede medir la convivencia en democracia por el grado de respaldo y satisfacción de los ciudadanos; lo cual le otorga una alta estabilidad a sus instituciones por el apoyo que recibe de la sociedad civil.

La convivencia de la democracia es el resultado de la historia de las sociedades, de cómo han organizado y construido de sus instituciones, de cómo han plasmado las aspiraciones y fracasos del ciudadano, dentro de un concepto valorativo del orden cívico como norma constitucional integrador.